Reformas laborales en México: el avance social que tensiona a la economía formal

Salarios al alza, menos horas de trabajo y nuevos derechos laborales marcan una transformación histórica en México. Pero detrás del discurso de justicia social, los datos oficiales revelan un costo creciente para las empresas y una informalidad que no deja de expandirse.

México vive una reconfiguración profunda de su modelo laboral. Desde 2018, el país ha impulsado aumentos sostenidos al salario mínimo, una reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales y una batería de nuevas regulaciones en materia de descansos, propinas y permisos. El objetivo es claro: mejorar el ingreso y la calidad de vida de los trabajadores.

Sin embargo, esta agenda avanza en un contexto económico adverso. El crecimiento se desacelera y la informalidad laboral alcanza el 55.4 por ciento de la población ocupada, su nivel más alto en tres años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2025).

La pregunta central es inevitable: ¿hasta dónde estas reformas son sostenibles sin afectar la viabilidad del empleo formal?

Salario mínimo: el incremento histórico y sus efectos colaterales

El aumento al salario mínimo es el eje de la política laboral. En 2018, el ingreso mínimo diario era de 88 pesos. Para 2025, llegó a 278.80 pesos y en 2026 alcanzará los 315.04 pesos, un incremento acumulado superior al 250 por ciento en siete años, según datos recopilados por Debate.com.mx (2025) y ContadorMX (2025).
En la frontera norte, el salario mínimo se ubicará en 440.87 pesos diarios, de acuerdo con información difundida por ABC7 (2025). El gobierno federal sostiene que este ajuste ha permitido recuperar poder adquisitivo y acercar el ingreso básico al costo de dos canastas alimentarias.

No obstante, el impacto no es uniforme. Un análisis publicado por El Economista (2025) advierte que el aumento salarial ha coincidido con un repunte de la informalidad. “El salario mínimo sube, la informalidad también”, señala el medio, al documentar que muchas micro y pequeñas empresas no han logrado absorber el incremento en costos laborales sin reducir personal o migrar a esquemas informales.

Nuevas reglas del trabajo: más derechos, mayor fiscalización
Durante 2025, el Congreso aprobó varias reformas laborales clave. Entre ellas destacan los permisos por luto de cinco días con goce de sueldo, la regulación de las propinas como un ingreso adicional y no sustitutivo del salario, así como mayores facultades de inspección para combatir la brecha salarial de género, de acuerdo con El Economista (2025).

También entró en vigor la llamada Ley Silla, que obliga a los empleadores a garantizar descansos durante jornadas prolongadas. En paralelo, se avanzó en la regulación del trabajo en plataformas digitales como Uber y Rappi, un sector que hasta ahora operaba con escasa supervisión, según un análisis de LexLatin (2025).

El cambio estructural más relevante es la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La reforma se aplicará de manera escalonada hasta 2030 e incluye la obligación de registrar electrónicamente las horas trabajadas a partir de mayo de 2026. Las empresas que no paguen horas extra enfrentarán sanciones económicas.

De acuerdo con Sustenomics (2025), la reducción de la jornada puede mejorar la salud y el bienestar de los trabajadores, pero también representa un desafío para la competitividad si no se acompaña de incrementos en productividad.

Economía y empleo: señales de alerta bajo la superficie

Los indicadores macroeconómicos muestran un panorama mixto. En 2023, el Producto Interno Bruto creció 3.2 por ciento, pero en 2025 la economía entró en una fase de desaceleración. El crecimiento fue de apenas 0.6 por ciento en el primer trimestre y de 1.2 por ciento en el segundo, según datos del INEGI (2024) y estimaciones publicadas por El Economista (2025).

En contraste, el empleo formal alcanzó cifras récord. El Instituto Mexicano del Seguro Social reportó 22.6 millones de trabajadores afiliados en octubre de 2025, la segunda cifra más alta en su historia (IMSS, 2025). Entre enero y octubre se crearon cerca de 400 mil empleos formales.

Pero la tendencia no es del todo positiva. La tasa de desempleo subió a 2.97 por ciento y en zonas urbanas alcanzó 3.70 por ciento, acumulando tres meses consecutivos al alza, según El Economista (2025).

Indicador202320242025 (3T)
PIB Anual (%)3.2~1.2~0.6-1.2 (trim.)
Empleo IMSS (millones)21.222.022.6
Desempleo (%)2.62.72.97
Informalidad (%)53.554.855.4

Informalidad: el talón de Aquiles de la reforma laboral

El principal foco rojo sigue siendo la informalidad. En el tercer trimestre de 2025, 55.4 por ciento de la población ocupada trabajaba fuera de la economía formal, lo que equivale a más de 33 millones de personas, de acuerdo con el INEGI (2025).

Estados como Oaxaca y Chiapas registran tasas superiores al 70 por ciento, una realidad que evidencia las profundas desigualdades regionales. Según Infobae (2025), el aumento de costos laborales ha tenido un efecto más severo en regiones con bajo dinamismo económico, donde la formalidad se vuelve cada vez menos accesible.

El costo empresarial: MiPyMEs bajo presión

Para las micro, pequeñas y medianas empresas —que concentran cerca del 90 por ciento de los negocios en México— el impacto ha sido significativo. El incremento acumulado de salarios, vacaciones y prestaciones ha elevado los costos laborales en alrededor de 15 por ciento, de acuerdo con estimaciones citadas por el IMSS (2025).

Entre 2019 y 2023 se registraron aproximadamente 1.4 millones de cierres de negocios. Analistas advierten que, en un entorno de bajo crecimiento, la formalidad se convierte en un “lujo” para miles de empleadores, ampliando la brecha entre trabajadores con acceso al IMSS y quienes sobreviven sin seguridad social ni pensión (El Economista, 2025).

Escenarios a futuro: ¿corrección o profundización del problema?

En el corto plazo, entre 2026 y 2027, el aumento del salario mínimo a más de 315 pesos diarios podría incrementar la presión sobre las MiPyMEs. Proyecciones basadas en tendencias actuales anticipan una informalidad superior al 56 por ciento y un desempleo de entre 3.2 y 3.5 por ciento, según ContadorMX (2025) y ABC7 (2025).

A mediano plazo, la aplicación total de la jornada de 40 horas podría estabilizar el empleo formal si el PIB retoma un crecimiento cercano al 2 por ciento, como plantea Sustenomics (2025). Sin embargo, el subempleo seguiría concentrándose en el sur del país, de acuerdo con INEGI (2025).

En el largo plazo, algunos analistas sostienen que, si las reformas logran traducirse en mayor productividad, México podría crecer entre 2.5 y 3 por ciento anual y reducir la informalidad por debajo del 50 por ciento, un escenario similar al de Chile, según proyecciones retomadas por El Economista (2025). El riesgo, advierten, es que la informalidad continúe erosionando la base fiscal y limite la sostenibilidad del modelo (IMSS, 2025).

Derechos en expansión, sostenibilidad en duda

Las reformas laborales representan un avance indiscutible en derechos y condiciones de trabajo. No obstante, los datos oficiales muestran que el reto ya no es normativo, sino estructural. Sin crecimiento económico, productividad y una estrategia eficaz de formalización, los beneficios podrían diluirse.

El desafío para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum será demostrar que la justicia laboral puede coexistir con un mercado de trabajo viable. Los indicadores del INEGI y del IMSS marcarán, en los próximos años, si esta transformación histórica logra consolidarse o profundiza las tensiones que hoy ya son visibles.