ALV | El informe mágico, cómico, musical

Por más copal que quemaran, por más discurso que inventaran y por más acarreados que movilizaran, el primer informe de Rocío Nahle no logró parecer gobierno. Pareció lo que fue: un espectáculo armado, un mitin disfrazado y un intento fallido por hacer creer que la popularidad se mide por la cantidad de camiones, no por los resultados. A la veracruzana, pues… pero en su versión más triste.

Porque si algo dejó claro este evento, es que en Veracruz vivimos el “segundo piso de la Cuarta Transformación”, pero construido con tabla roca mojada. En realidad, lo único sólido del día fueron los cientos de autobuses que llenaron Xalapa. Y claro, la propia Nahle ayudó a dejarlo clarito: “Aquí el problema no es el dinero”.
Y sí, se nota. Se nota en cada acarreado y en cada operador movilizado para el show.

Xalapa convertida en terminal de autobuses

La que fuera llamada «Atenas veracruzana», amaneció tomada, bloqueada, atravesada por unidades estacionadas por todos lados. Autobuses del sur, urbanos disfrazados de foráneos, camiones del (ex) priísta sindicato petrolero… todo lo necesario para maquillar un respaldo popular que no existe.

Una postal digna de una campaña presidencial… salvo por el detalle de que la mayoría de los presentes preferiría estar en su casa y no ahí, marcando asistencia para no perder el empleo.

Porque llenar una plaza es fácil cuando el pase de lista pesa más que la voluntad.

La soledad no se tapa ni con cinco mil acarreados

El verdadero informe no lo dio Nahle desde el templete: lo dio la ausencia.

De 24 gobernadores morenistas, vinieron dos. Dos, y eso por compromiso político, no por convicción. Del gobierno federal, ningún peso pesado. Nada de Sheinbaum. Nada de Gobernación. Nada de Seguridad. El respaldo presidencial ahora vemos solo se da en un mensaje en las mañaneras.

Pero eso sí: llegaron Noroña y Padierna, los reciclados de siempre, como si Veracruz fuera refugio de la 4T en tiempos de austeridad política. La presencia de ellos y la ausencia de todos los demás enviaron un mensaje que no necesita descifrarse: Nahle está sola. Muy sola.

El corral VIP: igualdad para el discurso, sillas para la élite

Mientras «el pueblo bueno y sabio» acarreado sudaba bajo el sol, empujados entre vallas y lonches fríos, la casta dorada de Morena descansaba cómodamente dentro del corral VIP. Asientos numerados, sombra, cuidado especial.
Afuera, la gente. Adentro, los privilegiados.

La 4T que presumió acabar con las élites, hoy presume la suya.

El copal no alcanza para tapar un año de desastre

Antes del evento, personal del gobierno pasó sahumerios de copal “para limpiar malas vibras”. Una metáfora perfecta: cuando no hay gobierno, se recurre al humo.
Pero el copal no borra ni el enojo social, ni las cifras de violencia, ni los escándalos de corrupción, ni la negligencia ante tragedias como la de Papantla.

Tampoco borra la manera en que Nahle ha tratado a los pueblos indígenas. Esos mismos pueblos que usa como escenografía para verse “cercana al pueblo”. Las mismas comunidades que quedaron aisladas por semanas, donde el agua les arrebató todo: lo poco y lo mucho. Sus pertenencias. Sus caminos. Sus familias.

Nahle necesita más que un “baño de pueblo” para lavar su reacción ante la tragedia, su falta de empatía, su enojo cuando se le cuestiona, su frialdad ante el dolor ajeno.
No basta con tocarse el corazón en el escenario si se deja al pueblo solo cuando más necesita al gobierno.

68 camiones para disfrazar lo que todos ya saben

El recorrido desde la UV lo dijo todo: 68 camiones alineados, como un museo rodante del acarreo institucional.

68 camiones para llenar una plaza.
Cero soluciones para llenar un gobierno.
Más espectáculos que resultados.

Y al final, la verdad queda al descubierto

Terminó el mitin-informe.
La Plaza Lerdo quedó tapizada de basura, papeles, lonches abandonados y caras cansadas.
Un cierre perfecto para un evento que buscó impresionar, pero solo exhibió carencias.

Porque, siendo realistas, a casi nadie le importó el informe.
No emocionó.
No convenció.
No movió nada, salvo los camiones.

Rocío Nahle puede cubrirlo todo con el humo del copal, pero no puede cubrir su propio desgaste.

Puede hablar de “amor por Veracruz”, pero no puede ocultar la distancia entre su gobierno y la gente.

Veracruz no necesita espectáculos, no necesita humo, no necesita rituales. Necesita un gobierno.

Y hoy con la zacatecana, con todo y acarreo… claramente no lo tiene.

  • A la veracruzana