Brandon Isacc regresa con su familia tras casi 14 años en la fosa común

Álamo, Veracruz.– Casi catorce años después de su desaparición, los restos de Brandon Isacc, quien tenía 15 años al momento de ser privado de la libertad, fueron identificados y entregados a su familia, cerrando un largo periodo en el que permanecieron sin nombre en la fosa común de Tuxpan.

El adolescente fue reportado como desaparecido el 9 de junio de 2012, cuando fue levantado de manera violenta junto con al menos otros cuatro menores. Dos días después, el 11 de junio, autoridades localizaron una camioneta abandonada en la comunidad de Potrero del Llano, en el municipio de Álamo Temapache. En su interior fueron hallados restos humanos correspondientes a por lo menos 14 personas, fragmentados y distribuidos en alrededor de 30 bolsas, en uno de los episodios de violencia más graves registrados en el norte de Veracruz durante ese periodo.

Tras el hallazgo, los restos fueron enviados a servicios periciales y posteriormente inhumados en la fosa común de Tuxpan. Ahí permanecieron durante años sin ser identificados, en un contexto marcado por la saturación de los servicios forenses y la falta de denuncias que permitieran vincularlos con personas desaparecidas.

De acuerdo con información de colectivos de búsqueda, la familia de Brandon no denunció su desaparición en su momento debido a amenazas directas, lo que los obligó a guardar silencio por temor a represalias. Esta situación retrasó el inicio de cualquier investigación formal y dificultó el cruce de información con los restos localizados en 2012.

Fue hasta el año 2020, con la llegada de la Brigada Nacional de Búsqueda a Poza Rica, cuando el caso volvió a revisarse. La madre del adolescente acudió a la Dirección de Servicios Periciales para consultar los registros de personas e indicios no identificados. En ese proceso reconoció un tatuaje descrito en una ficha pericial, lo que permitió establecer un primer indicio de identidad. Posteriormente se realizaron estudios genéticos y análisis forenses que confirmaron que los restos correspondían a Brandon Isacc.

El proceso de identificación contó con el acompañamiento del colectivo Familiares en Búsqueda María Herrera de Poza Rica, la Red Unidos por los Derechos Humanos A.C, así como con la intervención de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos de Desaparición de Personas y la Dirección de Servicios Periciales. Finalmente, esta semana se llevó a cabo la entrega digna de los restos, que fueron trasladados a Coatzintla, donde el adolescente recibió sepultura.

Colectivos de familiares de personas desaparecidas señalaron que este caso ilustra el tiempo que numerosas víctimas permanecen en fosas comunes sin ser identificadas y expone las limitaciones estructurales del sistema forense. También reiteraron el llamado a las autoridades para fortalecer los mecanismos de búsqueda, identificación y procuración de justicia, así como para atender la violencia que continúa afectando de manera particular a niñas, niños y jóvenes en el norte de Veracruz.