Jilotepec impulsa su cocina tradicional con el Festival del Tamal, el Pan y el Atole 2026

Jilotepec, Ver.— Con una apuesta centrada en la identidad culinaria y el consumo local, este municipio de la zona serrana inició la primera edición del Festival del Tamal, el Pan y el Atole 2026, un evento que busca colocar a la localidad en el mapa del turismo gastronómico regional.

La jornada arrancó con una cabalgata que reunió a jinetes de municipios vecinos como Tlacolulan, Banderilla y Rafael Lucio, reflejo de la dinámica social y comercial que históricamente conecta a estas comunidades del centro del estado. La actividad marcó el inicio de un programa enfocado en productos elaborados de forma artesanal, muchos de ellos ligados a recetas transmitidas por generaciones.

Durante el arranque formal participaron autoridades municipales, quienes recorrieron los espacios donde se ofrecieron alimentos y bebidas tradicionales. Entre ellas destacaron preparaciones poco comunes fuera de la región, como el Xolet y el Grano, consideradas bebidas de origen ancestral que forman parte de la herencia cultural serrana.

El eje del festival gira en torno a los pequeños productores. Variedades como el tamal canario, junto con opciones dulces y saladas de pan y atoles, conforman una oferta que sale del ámbito doméstico para entrar en un circuito de venta directa. Para muchas familias, este tipo de encuentros representa la posibilidad de comercializar sin intermediarios y obtener ingresos en un contexto de alza en los costos de insumos.

Además del componente cultural, la expectativa está puesta en la derrama económica. De sostenerse la asistencia de visitantes, el festival podría convertirse en un evento recurrente durante el primer trimestre del año, con impacto en hospedaje, transporte y comercio local, y abrir la puerta a futuras gestiones de apoyo para infraestructura turística.

Con esta iniciativa, Jilotepec pone a prueba su capacidad para articular tradición, producción local y atractivo turístico, tomando como base una de sus expresiones más arraigadas: la cocina regional.