¿Quién defiende a los que nos defienden?

En los últimos años hemos visto como los grupos del Crimen Organizado siguen usando los mismos métodos para evitar la efectividad de los operativos policiacos y de las Fuerzas Armadas. Utilizan a grupos de particulares de la región en donde se encuentren para servir como carne de cañón para frenar el avance de las autoridades de los tres niveles, esos mismos grupos utilizan a los medios de comunicación locales para filtrar información que los beneficie y los victimice, así como a grupos de pseudo luchadores de derechos humanos para alzar la voz y criminalizar el actuar de la autoridad.


Hemos visto como utilizan cámaras de seguridad controladas de forma remota para grabar a las autoridades y filtrar los videos a esos medios afines, utilizando a los detractores de las Fuerzas Armadas para atacarlos a nivel nacional y con esto frenar cualquier intención de la autoridad de ir por esos grupos criminales.

También hemos visto como los grupos criminales han evolucionado en su actuar, están mejor organizados y con mayores recursos, tienen inteligencia financiera, lo cual les da la oportunidad de contratar abogados relacionados en las altas esferas y puedan otra vez burlarse de la autoridad, saliendo impunes de cualquier acusación y además fincando responsabilidad a los soldados, marinos o policías que los detienen.

Así las cosas en el México de todos los días, el del pueblo, el de los de a pie, ese que los especialistas no conocen y no viven, ese que necesita soluciones reales a los problemas reales, ese país que está harto de la impunidad y la injusticia. Es increíble que las autoridades federales, estatales y municipales no hayan podido encontrar una estrategia que les permita con apego a la ley acabar con estas mafias y solo puede ser por incompetencia o complicidad, ya que la solución está clara, por lo menos para quien escribe esta columna.

Se necesita apoyar a los elementos policiacos y militares para este trabajo, no se trata solo el aumentar sueldos o dar mejor armamento, esto se trata de toda una estrategia complementaria que va desde crear un grupo de defensoría pública exclusivamente para el policía o militar que, al ser imputado de algún delito derivado de su función de seguridad, se vea involucrado en la investigación de un posible delito cometido por acción u omisión. En pocas palabras, tener una defensa adecuada para cuando el miembro de un grupo criminal o su abogado quiera fincarle responsabilidades legales por supuestos delitos que hubiera podido cometer, como ocurre en países de primer mundo, donde existen sindicatos que protegen a los policías cuando se ven relacionados en investigaciones de este tipo.

Es necesario que le demos seguridad jurídica a nuestros policías y soldados. Es necesario que recordemos que esto es un todo, nos quejamos por que los jueces dejan libres a los delincuentes pero no analizamos que los fiscales y agentes del ministerio público son deficientes en presentar las carpetas de investigación y no tienen la capacidad o interés de defenderla o justificarlas ante los jueces de control, sin contar con el exceso de trabajo que tienen.

Hemos visto como muchos fiscales -orgullosos de su trabajo- intentan judicializar carpetas de investigación sin éxito, no por falta de interés, sino por falta de capacidad, ya que no los hemos preparado para enfrentar de forma correcta y eficaz a los abogados privados que han tenido el tiempo suficiente y los recursos para prepararse en este nuevo sistema de justicia penal que si bien es garantista, también en los países de primer mundo se ha demostrado que con investigaciones profesionales y bien documentadas dan resultados con sentencias firmes.

En los últimos veintidós años me he visto involucrado en la defensa de militares por un asunto personal que todos conocen, que fue las dieciséis causas penales que le iniciaron a mi fallecido padre.

He tenido la oportunidad de ver como la SEDENA y SEMAR, como instituciones son las más fuertes, pero que los miembros como individuos cuando son procesados son los más vulnerados en sus derechos humanos y procesales.

He visto cómo sus propios compañeros intentan por todos los medios perjudicarlos, utilizando cualquier método para conseguir cumplir con la orden del alto mando, ya que los dejan solos, los abandonan a su suerte utilizando todos los medios legales e ilegales para conseguir una sentencia que agrade al Alto Mando y justifique todas las violaciones a los derechos del militar, sin importar llegar a casos como la tortura que tanto practicó la extinta Policía Federal Militar, sin importar acabar carreras militares impecables y con las familias de estos elementos en su intención de poder defender a su familiar, a su padre, hermano o hijo.

Todo siempre fue valido por que primero se debe cuidar la imagen de la secretaria, pero cuando pasa esto se acaba el honor, la camaradería, el espíritu de cuerpo; es sálvese quien pueda. Mientras no entendamos que si no cuidamos al personal y los defendemos legalmente de las falsas acusaciones que los criminales hacen a los elementos, jamás podremos frenar la violencia que se apodero del país en los últimos años.

Si no entendemos que la fuerza de Nuestro Ejército y Marina viene de los miembros de tropa, de los oficiales y de los jefes, entonces no podremos hacer lo que todos queremos, que es un México libre de violencia.

Si no entendemos que los grupos criminales han evolucionado, son más inteligentes, son más sanguinarios, son más ricos, están mejor relacionados, mejor preparados y mejor armados, entonces no importa la creación de la tan necesaria Guardia Nacional, ni cualquier esfuerzo que el Gobierno quiera hacer porque estaríamos condenados al fracaso.

Los abogados aprendemos más lo malo que lo bueno, y sabemos que en cuanto detengan a nuestro cliente alegaremos detención prolongada de forma ilegal, tortura, violación a sus derechos humanos, falta de técnicas de investigación, etc.

Por eso necesitamos tener una defensoría independiente, que pertenezca al Congreso de la Unión, que defienda de forma independiente a nuestros policías y militares, ya que lo dejamos en total estado de indefensión ante estas situaciones.

Si bien es cierto existe la defensoría pública federal y las respectivas locales, no son especialistas en leyes militares y policiacas, dejando en desventaja al personal que sale todos los días a poner el pecho a las balas y que nosotros como sociedad los abandonamos a su suerte, porque tendemos a criminalizar al policía o soldado y victimizar a los criminales.

Esto ha dado como resultado criminales impunes y autoridades defenestradas por solo cumplir con su deber. Dejemos de ser indolente con ellos con los que nos cuidan y protegen. Un solo día sin policías o soldados en este país, nos daríamos cuenta lo necesario que son para poder vivir en un país donde tenemos que pagar tres impuestos, el de Dios, el del Gobierno y del Crimen Organizado.

Lic. César M. Gutiérrez Priego.

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