Tiene la Sedena un General «cinco estrellas»

A raíz de la llamada “guerra contra el narco”, las tropas mexicanas se han visto sometidas a jornadas extenuantes, enfrentamientos y la pérdida de algún compañero en servicio, lo que ha derivado en que muchos de ellos padezcan el llamado síndrome de estrés postraumático. Los soldados pasan semanas e inclusive meses alejados de sus familias, lo que llega a desalentar la moral del personal, por lo que el General Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval ha dispuesto medidas con las que pretende elevar la moral tanto del Ejército Mexicano, como de la Fuerza Aérea, entre ellas, más días de descanso y la sanción de actos discriminatorios.

A través de la «Directiva para Fortalecer la Moral y la Disciplina en el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos», el alto mando de la Sedena ha ordenado a los mandos de las unidad que después de las operaciones se les otorguen más días libres, además de que deben ser tratados con respeto, so pena de enfrentar sanciones severas.

Con esta medida, los soldados mexicanos tendrán derecho a descansar los seis días oficiales marcados en el calendario, además de dos días por festejos cívico-militares y se añadieron once días, no oficiales, pero sí feriados en el colectivo, entre ellos el 12 de diciembre, día de reyes, el día de la madre y del padre y la Semana Santa.

Los soldados son hombres y mujeres que juegan además los roles de padre o madre, o de hijos; seres humanos que al igual que cualquier otro trabajador tienen necesidades personales que cubrir.

Aunque pudiera parecer difícil cumplir con esta medida por la excesiva carga de trabajo que tienen todas las unidades, los mandos deberán otorgar estos descansos a su personal, aunque sea de manera diferida. Es decir, si por motivos de servicio no pudiera salir franco en los días establecidos, estos se le acumularán hasta el momento en que haya oportunidad, aquí también se incluye el día de franquicia a quienes cumplan años.

Ahora, los soldados si no están de servicio los fines de semana, podrán gozar de su franquicia sin necesidad de acudir a pasar lista, además de que podrán salir de sus demarcaciones sin dar parte al mando.

Esta medida tiene por objeto privilegiar a la familia, que el soldado pueda pasar más tiempo en sus hogares, con el objeto de elevar la moral y con ello incentivar el cumplimiento de sus labores.

El General Secretario ha dado muestra de su calidad como líder, no se ha olvidado de la tropa, oficiales y jefes, que diariamente salen a cumplir las órdenes encomendadas por el Mando Supremo.

De la mano de los derechos llegan también las obligaciones y todo indica que el General Crescencio Sandoval ha pensado en todo, al no permitir, y mejor aún, sancionar viejas prácticas discriminatorias que rayaban en violaciones a los derechos humanos.

Ha dispuesto que al personal subordinado se le trate con respeto y educación. Aunque pudiera parecer una puerta para que los soldados traten de relajar la disciplina, lo cierto es que continuan sujetos al Reglamento General de Deberes Militares y deberán conducirse en apego a la Ley.

Con esta directriz se contemplan acciones para erradicar también el acoso sexual dentro del Ejército y FAM, así como la discriminación por el color de piel, origen étnico, estatura o sobrepeso.

Parece ser que ahora sí se aplicarán los reglamentos a todos sin distinción y que por las culpas de unos no pagarán otros, como ha sucedido en anteriores administraciones, en las que mandos han sido sometidos a proceso tanto en la justicia militar como en la civil por actos de sus subordinados. La responsabilidad de los actos será de quien los cometa, así, sin más.

El General Secretario no puede portar una estrella más conforme a su grado, pero sí se ha ganado el reconocimiento de sus soldados, quienes han recibido con beneplácito tales medidas, lo que se ve reflejado en la disminución de faltas injustificadas y deserciones.

Las condiciones para que desarrollen dignamente su labor están generadas, en un reconocimiento al esfuerzo que están realizando, estará en ellos responder a la confianza que se les ha brindado. Caso contrario, quedará siempre en última instancia el Consejo de Honor.

Édgar Escamilla

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