Veracruz discute el “uniforme escolar neutro”: una reforma simbólica sin evidencia de discriminación

Xalapa, Ver.— La diputada del Partido Verde Ecologista de México, Tania María Cruz Mejía, propuso reformar la Ley de Educación para permitir que estudiantes de educación básica y media superior elijan libremente entre falda o pantalón, sin que esto afecte su inscripción o permanencia. La iniciativa, presentada este 10 de diciembre en el Congreso local, sostiene que los uniformes tradicionales reproducen estereotipos de género y limitan la movilidad, especialmente de las niñas.

Sin embargo, la propuesta llega sin datos que prueben que el uso de falda o pantalón genere una discriminación sistemática o masiva en las escuelas veracruzanas. La propia Gaceta Legislativa no acompaña el proyecto con diagnósticos, quejas registradas, ni reportes oficiales sobre afectaciones por motivo de uniformes.

A nivel nacional, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) ha intervenido únicamente en casos específicos relacionados con identidad de género, sin clasificar los uniformes tradicionales como una forma de discriminación. Organismos internacionales como la UNESCO, además, han señalado que los uniformes pueden reducir brechas socioeconómicas y concentrar la atención en el aprendizaje, sin encontrar un sesgo inherente por género.

Pese a ello, la legisladora insiste en que la medida representa un avance en igualdad sustantiva. El argumento contrasta con discusiones anteriores en la entidad: en 2022, el entonces gobernador Cuitláhuac García rechazó políticas similares por el costo que implicaban para las familias, subrayando que la prioridad debía ser no incrementar gastos escolares.

El proyecto fue turnado a las comisiones de Educación y Derechos de la Niñez, donde deberá construirse el dictamen. Críticos de la reforma advierten que el cambio podría generar confusión administrativa en planteles públicos y privados, especialmente aquellos con lineamientos internos más estrictos. Además, señalan que la discusión se concentra en la vestimenta mientras persisten problemas estructurales mucho más graves en el sistema educativo: violencia escolar, rezago académico, abandono y carencias presupuestales.

Si la reforma se aprueba, Veracruz se sumaría a entidades que han flexibilizado el uniforme escolar en nombre de la inclusión. Sin embargo, al no existir datos locales que respalden que los uniformes actuales sean un factor de discriminación, la propuesta parece más un gesto político que una solución a desigualdades reales dentro de las escuelas.