Veracruz pierde miles de empleos y crece la informalidad, según el INEGI


La dinámica del mercado laboral en Veracruz mostró retrocesos importantes durante el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), publicada por el INEGI el 26 de noviembre. Aunque la tasa de desocupación se mantuvo baja, los indicadores revelan una contracción de la población económicamente activa, un aumento de la población no disponible para trabajar y una caída significativa en sectores clave de la economía estatal.

Menos veracruzanos participan en la actividad económica

Durante el periodo julio-septiembre, la población económicamente activa (PEA) del estado se ubicó en 3.4 millones de personas, lo que representó una tasa de participación del 53 por ciento, 3.8 puntos menos que en el mismo trimestre de 2024. En términos absolutos, 224 mil personas dejaron de formar parte de la fuerza laboral, tendencia impulsada principalmente por la salida de mujeres del mercado de trabajo, cuya PEA cayó de 1.42 a 1.26 millones de personas. Entre los hombres, la disminución fue menor: 62 mil en comparación anual.

En contraste, la población no económicamente activa creció en 260 mil personas, alcanzando los 3 millones. De ellas, 2.6 millones reportaron no estar disponibles para trabajar por motivos personales, familiares o de salud.

Disminuye la ocupación, sobre todo en el sector primario y servicios sociales

El número de personas ocupadas se redujo a 3.3 millones, es decir, 210 mil menos que un año antes. La caída se concentró en actividades primarias —agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca— que perdieron 65 mil empleos, y en los servicios sociales, donde se reportan 50 mil empleos menos. También se observaron disminuciones en la industria manufacturera (-39 mil), restaurantes y alojamiento (-23 mil), construcción (-14 mil) y servicios diversos (-50 mil).

El comercio fue el único rubro con crecimiento significativo, con 56 mil personas ocupadas adicionales.

En cuanto al tiempo laborado, el mayor porcentaje de trabajadores (42.5 %) se concentró en jornadas de entre 35 y 48 horas semanales, mientras que el promedio general de horas trabajadas fue de 41.2 por semana.

Persisten condiciones de vulnerabilidad laboral

Uno de los indicadores que más preocupan es el de informalidad. Durante el trimestre, 2.3 millones de veracruzanos laboraron de manera informal, lo que representa 69.5 por ciento de la población ocupada. Aunque esta tasa es ligeramente menor a la de 2024, la cifra continúa siendo una de las más altas del país. En números absolutos, hubo una reducción anual de 168 mil personas en la informalidad.

La tasa de subocupación —que refleja a quienes necesitan y están disponibles para trabajar más horas— se ubicó en 7.3 por ciento, equivalente a 243 mil personas. Esta cifra representa una mejoría frente al trimestre comparable de 2024, cuando la subocupación fue de 9.2 por ciento.

Crece la brecha de género en la desocupación y la participación laboral

Aunque la tasa de desocupación general en Veracruz se redujo ligeramente a 2.2 por ciento, el comportamiento por sexo muestra diferencias significativas.

  • La desocupación femenina aumentó de 1.7 a 2.4 por ciento, sumando 31 mil mujeres sin empleo.
  • La desocupación masculina cayó de 2.9 a 2.1 por ciento, con 44 mil hombres desocupados.

Además, apenas 36 de cada 100 mujeres en edad de trabajar forman parte de la PEA, frente a 73 de cada 100 hombres, lo que refleja una brecha de participación persistente.

Micronegocios concentran la mayor parte del empleo, pero también muestran retrocesos

En el ámbito no agropecuario, donde laboran 2.2 millones de personas, 64.1 por ciento lo hace en micronegocios —la forma de empleo más común en el estado—, sin embargo, este segmento perdió 46 mil puestos en un año. También se registraron descensos en establecimientos medianos (-28 mil), en el gobierno (-33 mil) y en otras unidades económicas (-37 mil).

Por nivel de ingresos, destaca la disminución de trabajadores que perciben hasta un salario mínimo, pasando de 1.98 a 1.62 millones, mientras que el rubro de ingresos no especificados aumentó considerablemente, probablemente relacionado con condiciones de informalidad o falta de información en los hogares entrevistados.

Menor presión laboral, pero señales de alerta

Aunque varios indicadores —como desocupación y subocupación— muestran mejorías, la caída de la participación laboral y la ampliación del sector no económicamente activo revelan señales de alerta sobre la salud del mercado laboral. La disminución de más de 200 mil personas en la PEA podría estar asociada a la falta de oportunidades, desaliento o incremento de actividades no remuneradas dentro del hogar.

El documento del INEGI concluye que estos datos permiten entender de manera más completa la dinámica del empleo en la entidad y llama a utilizar la información para la toma de decisiones públicas y privadas.