“La diócesis se pronuncia condenando toda forma de violencia y pedimos en nombre de Dios la conversión de todas estas personas que causan dolor. Ahora nos tocó a nosotros, pero sabemos de carne propia por familiares, amigos, conocidos, que pierden a seres queridos. Solicitamos a las autoridades esclarezcan este hecho, este homicidio tan terrible”, comentó el presbítero José Alberto Guerrero Hernández, vicario de la diócesis de Papantla con sede en la ciudad de Teziutlán, Puebla.
Entrevistado vía telefónica, el vicario lamentó los hechos en los que perdieran la vida los sacerdotes de la iglesia Nuestra Señora de Fátima. “Nos duele, nos consterna saber el dolor que esto ocasiona”, señaló.
Reconoció que la situación de violencia e inseguridad que se registra en Veracruz no es exclusiva de un sector de la población, sino que también los sacerdotes en el estado han sido víctimas, siendo común que tratan de ser extorsionados mediante llamadas telefónicas, para lo cual han recurrido a capacitaciones. Señaló que en la entidad los sacerdotes han sido perseguidos, asediados, pero no había pasado a más.
A pesar de solicitar el esclarecimiento de los hechos, el vicario dijo perdonar a los agresores de los sacerdotes y ruega por la conversión de los mismos a fin de evitar sigan causando más dolor entre la población. “Qué ganamos con guardar odio en nuestro corazón, no hay vuelta de hoja, nuestro señor Jesús nos pide no guardar otro tipo de sentimiento que no sean los de él”, puntualizó.
Cuatro sacerdotes asesinados durante la presente administración
La madrugada del 29 de noviembre de 2013, cinco personas se introdujeron con a la casa parroquial de la iglesia San Cristobal, ubicada en el municipio de Ixhuatlán de Madero, donde se encontraba el párroco Hipólito Villalobos Lima, el cual al negarse a entregar sus pertenencias, fue agredido a golpes y con arma blanca. Al lugar acudió en su auxilio el sacerdote Nicolás De la Cruz Martínez, quien fue golpeado con una piedra y posteriormente agredido igual con arma blanca, ambos perdieron la vida.
Las investigaciones realizadas por la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ) y la Secretaría de Seguridad Pública, llevaron al arresto de los agresores: Gabriel Cruz González, Alberto Cayetano Miguel y Heracleo Feliciano Anastacio Jaime. El entonces subprocurador regional de justicia en la zona norte, Tomás Cristobal Cruz, dio a conocer el móvil de los asesinatos, lo cual quedó asentado en la Investigación Ministerial CHI-154/2013.
A esto se suma ahora la muerte de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez De la Cruz en Poza Rica, la tercera ciudad más violenta del estado.


