A casi tres meses de las inundaciones, la UV entrega apoyos, pero persisten rezagos en la Unidad de Ciencias de la Salud

Poza Rica, Ver.– Han pasado casi tres meses desde las inundaciones provocadas por el disturbio tropical 90E, un episodio que marcó a la comunidad universitaria del norte del estado y que dejó consecuencias humanas y materiales aún visibles. Entre ellas, la muerte de una estudiante y daños severos en instalaciones clave como la Unidad de Ciencias de la Salud, donde los trabajos de limpieza y rehabilitación todavía no concluyen.

En este contexto, autoridades de la Universidad Veracruzana (UV), encabezadas por el rector Martín Aguilar Sánchez, supervisaron los avances en la construcción del nuevo edificio de la Facultad de Enfermería y las labores de rehabilitación en la región Poza Rica–Tuxpan, como parte de las acciones emprendidas tras la emergencia.

De manera paralela, la institución informó la entrega de 845 apoyos económicos a estudiantes afectados por las inundaciones, en el marco del Plan de acción emergente activado después del fenómeno meteorológico. La entrega se realizó en un acto en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI), donde el rector subrayó que los recursos provienen de fondos propios de la universidad y que el objetivo es evitar que la emergencia interrumpa las trayectorias académicas.

El plan, de acuerdo con la rectoría, ha incluido acompañamiento académico, psicológico, legal y social, además de apoyos materiales y logísticos. Aguilar Sánchez sostuvo que la respuesta institucional busca colocar a las personas en el centro de las decisiones universitarias y garantizar el derecho a la educación en contextos de crisis.

Sin embargo, mientras se destacan las cifras de apoyos y los discursos de acompañamiento, en la práctica persisten señales de que la normalidad está lejos de restablecerse por completo. En la Unidad de Ciencias de la Salud, uno de los espacios más golpeados por las inundaciones, las labores de limpieza y recuperación continúan, reflejando la magnitud de los daños que dejó el fenómeno.

Durante el evento, estudiantes beneficiados reconocieron el respaldo económico como un factor que les permitió continuar sus estudios en medio de pérdidas materiales y afectaciones emocionales. Carlos Ramón Juárez Albarraz, consejero alumno de la Facultad de Enfermería, expresó que para muchos la incertidumbre sobre su permanencia en la universidad fue real tras el desastre.

Autoridades regionales, entre ellas la vicerrectora Liliana Cuervo López, señalaron que el Plan de acción emergente es resultado de la coordinación entre distintas áreas académicas y administrativas, con la intención de ofrecer respuestas integrales ante la contingencia.

La UV ha planteado que reforzará sus mecanismos de prevención y atención a emergencias. No obstante, la experiencia reciente exhibe la vulnerabilidad de su infraestructura ante fenómenos hidrometeorológicos cada vez más frecuentes, así como la necesidad de que las acciones no se limiten a la reacción posterior, sino que incluyan estrategias sólidas de prevención, mantenimiento y gestión de riesgos.

Mientras tanto, la comunidad universitaria de la región continúa entre la reconstrucción y la adaptación, con apoyos que alivian parte de la carga, pero con heridas —materiales y humanas— que aún no terminan de cerrar.