- Sacerdotes convivieron con sus asesinos, “bebían licor”, asegura Luis Ángel Bravo.
- “Se conocían entre ellos”, revela arzobispo de Xalapa.
- “Que la muerte de nuestros hermanos sirva para que llegue la paz que tanto deseamos”: obispo de Papantla.
- Localizan vehículos robados con los que secuestraron a sacerdotes, uno en Poza Rica y otro en Coatzintla.
Poza Rica, Ver.- Cientos de personas abarrotaron la iglesia de la Virgen de Fátima este martes, durante los funerales del sacerdote Alejo Nabor Jiménez Juárez y del sacristán José Alfredo Suárez De la Cruz, secuestrados, asesinados con arma de fuego y abandonados entre la maleza del paraje conocido como “la Curva del Diablo”. La misa de cuerpo presente fue oficiada por el arzobispo de la arquidiócesis de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, y por el obispo de la diócesis de Papantla, José Trinidad Zapata Ortiz. Mientras tanto, en Orizaba, el fiscal general Luis Ángel Bravo Contreras dio a conocer los avances de la investigación, los cuales sugieren que se encontraban bebiendo licor con sus agresores.
Durante la madrugada y mañana del martes, cientos de personas acudieron a la iglesia de la Virgen de Fátima, ubicada en la colonia Petromex, para participar en la misa de cuerpo presente oficiada por el Arzobispo de la Diócesis de Xalapa y el Obispo de la Diócesis de Papantla. De este lugar habían sido secuestrados, junto con el auxiliar de la parroquia, entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, según las primeras investigaciones.
El interior de la iglesia se encontraba repleto, mientras que la fila de personas que buscaban la oportunidad de ingresar al recinto se prolongaba alrededor de la cuadra en la que se ubica el inmueble. Fue necesaria la presencia de personal de Protección Civil para auxiliar en la seguridad de los visitantes.
Luego de la misa, los féretros fueron trasladados fuera de la ciudad. El cuerpo del sacerdote Alejo Jiménez fue llevado a la ciudad de Tehuacán, Puebla, de donde era originario. Mientras que los restos corpóreos del sacristán José Alfredo Juárez fueron llevados a la ciudad de Misantla.
Este último recién había llegado a la ciudad de Poza Rica para suplir el lugar que dejara vacante Mauricio A.G. quien perdiera la vida el pasado 10 de agosto a causa de un infarto al miocardio mientras conducía su vehículo a la altura de la colonia División de Oriente.
El crimen fue perpetrado por conocidos: Arzobispo
En entrevista, el arzobispo de la arquidiócesis de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, confirmó que los sacerdotes fueron agredidos por personas conocidas por ellos. “Vemos que se trató de un intento de robo por lo que nos comentaron las autoridades, es muy penoso. Parece que aquí fue algo por gente conocida por ellos mismos”, comentó.
Reconoció que la inseguridad que se registra en la entidad y en general en toda la república, ha obligado a las iglesias a instalar cámaras de videovigilancia ante los repetitivos casos de personas que ingresan a los templos para robar las alcancías de las limosnas o bien, para asaltar a los feligreses en los momentos en que disminuye la afluencia.
Comentó que anteriormente se habían presentado múltiples casos de robo de campanas, que al estar hechas de bronce en su mayoría, representan un atractivo para los delincuentes, principalmente en el centro del estado.
Ante tal situación, señaló que el clero buscó el acercamiento con el entonces secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, así como con el Secretario de Gobierno, con quienes acordaron coadyuvar en la prevención del delito, pero “nos dimos cuenta que los rebasa realmente todo lo que están tratando, con tantas situaciones que tenemos en el estado”.
“Nadie esta seguro en un ambiente como en el que vivimos”, puntualizó Reyes Larios, quien finalmente reconoció que existe miedo entre la grey católica por la situación de inseguridad que se registra en Veracruz y que ha superado la actuación de la Secretaría de Seguridad Pública.
Obispo de Papantla pide paz
El obispo de la diócesis de Papantla, José Trinidad Zapata Ortiz, quien llegó desde la ciudad de Teziutlán, Puebla, hizo un llamado a la Fiscalía para dar celeridad a las investigaciones. “Esperamos que la autoridades esclarezcan el crimen y que la pérdida tan lamentable de estos hermanos nuestros sirva para que llegue la paz que tanto deseamos”.
“Estamos muy tristes, muy consternados por esta situación. Es momento de solidarizarnos. Trataremos de extremar las medidas de seguridad, esto se ha salido de las manos. Una vez más comprobamos que la violencia y la inseguridad se han enraizado en nuestra sociedad”, reconoció.
Hizo un llamado a quienes se conducen por la vía de la delincuencia a que razonen y se den cuenta que transitan por un camino equivocado y que la violencia solo genera más violencia.
Libaban licor con sus asesinos: Luis Ángel Bravo
De acuerdo con el fiscal general Luis Ángel Bravo Contreras, el avance de las investigaciones, según los testimonios de quienes presenciaron los hechos, el sacerdote, el sacristán y el auxiliar se encontraban conviviendo y libando licor con sus agresores, lo que desencadenó una situación de violencia que terminó con la sustracción de dinero, el robo de dos vehículos y la muerte de dos ellos.
“No se trata, porque he leído algunos comentarios en redes y en medios en torno a que si los sacerdotes, porque es un sacerdote, el sacristán y un auxiliar de la parroquia, no dos sacerdotes como se ha dicho -no es menos importante por esto- pero se ha manejado que fueron objetivo de la delincuencia organizada, esto es falso, aquí víctimas y victimarios se conocían”, señaló ante reporteros en la ciudad de Orizaba.
Según el fiscal, “estaban conviviendo y estaban libando licor, después de cierto rato de estar conviviendo, se descompuso esa reunión y se tornó en violencia, después de la violencia vino la sustracción de una cantidad de dinero que importaba la limosna que tenía el cura y se llevaron dos vehículos, una camioneta pick up Ram, que sedicentemente propiedad del cura y un vehículo Lancer propiedad de un empleado del ayuntamiento que lo facilitaba al cura”.
Por tales hechos se inició una carpeta de investigación por la desaparición inicial y otra más por el hallazgo de los cuerpos. Puntualizó que el cuerpo del cura presentó 9 impactos de bala y el sacristán un disparo de arma corta. Al momento ya se cuenta con las identidades de los agresores y da prácticamente esclarecido el móvil del asesinato, restando la captura de los presuntos asesinos.
Tales declaraciones fueron mal recibidas por la población en general, que temen se esté criminalizando una vez más a las víctimas de la delincuencia y que con esto las autoridades busquen “lavarse las manos”.
Localizan vehículos robados a sacerdotes
Mientras se llevaba a cabo el funeral del sacerdote y el sacristán en la iglesia de la colonia Petromex, a 3.5 kilómetros de ahí, en la colonia Laredo, se llevaba a cabo un operativo por parte de efectivos del Ejército Mexicano y la Fuerza Civil, luego de localizar el vehículo Lancer, prestado al cura por un empleado del Ayuntamiento y sustraído por sus agresores.
El lugar fue acordonado, mientras un helicóptero de la Secretaría de Seguridad Pública sobrevolaba el sector y el primer cuadro de la ciudad en busca de los presuntos delincuentes.
Más tarde fue localizada la camioneta tipo pick up Ram propiedad del sacerdote Alejo Jiménez, abandonada en un predio de la comunidad Corralillos, perteneciente al municipio de Coatzintla, a más de 15 kilómetros de distancia de la iglesia y a más de 21 kilómetros del paraje en el que fueron abandonados los cuerpos, en la llamada “curva del diablo”, a un costado de la carretera Poza Rica – Papantla.


