El sueño enterrado llamado Tajín

Crónicas

Crónicas peregrinas

Claudia Constantino

 

Veinte años de arduo trabajo fueron enterrados en el fondo del olvido en tan solo dieciséis meses. Hace veinte años, con la llegada del nuevo milenio, se creaba en Veracruz: Cumbre Tajín. En sus inicios se presentó como un espectáculo majestuoso de conmemoración por el nuevo siglo. Pero de la mano de un visionario, Salomón Bazbaz Lapidus, más tarde se convertiría en modelo mundial de salvaguarda de un pueblo originario: el totonaco.

En torno al equinoccio de primavera la cultura totonaca recibió por veinte años a habitantes y expresiones de todas partes del mundo. Fue a partir de la Cumbre Tajín que se consolidaron proyecto culturales, sociales, educativos y de salvaguardia del patrimonio. Todo cuanto el Tata Juan Simbrón Méndez, Jefe del Supremo Consejo Totonaco, había soñado para su pueblo, y un poco más, se fue haciendo posible.

La Cumbre fue fortaleciendo a estas autoridades tradicionales, fue impulsando el crecimiento de la economía, el turismo y la educación en su región. Este sueño totonaco se fue traduciendo en instituciones educativas como el Centro de las Artes Indígenas o la Escuela de Voladores y permitió crear más de siete mil empleos.

Año con año, producía la ocupación hotelera total de la infraestructura desarrollada en la región. Posicionó mundialmente a la cultura totonaca al tiempo que instauraba empleos culturales inéditos. Consiguió becas universitarias y de bachillerato para los jóvenes indígenas. Además de proyectos productivos para las más recónditas comunidades de esta etnia.

A lo largo de veinte años Cumbre Tajín regeneró el tejido social de los totonacos. Permitió alianzas con instituciones locales, estatales, federales y extranjeras en beneficio de esta enorme comunidad indígena.

Fueron incontables los países que se hicieron presentes en la Cumbre Tajín a lo largo de veinte años. Países como Paraguay, India, Perú, Argentina, Rusia, Polonia, Colombia, Chile, Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Suiza, Francia, Brasil, Inglaterra, entre muchos otros.

Así como incontables fueron las etnias que se dieron cita en la Cumbre: popolucas, zapotecos, ñañús, mixtecos, guaranís, zoques, tének, tzetzales y demás. Habitantes de todas las entidades de la república mexicana se sumaron al esplendor del evento anual. Con todo esto, imposible que el festival no fuese declarado Patrimonio Cultural Intangible del Estado de Veracruz, designación publicada en la Gaceta Oficial del Estado, número 106, del 31 de marzo de 2009.

Tantos años de esfuerzo concertado dieron como resultado el Plan Maestro Tajín que propone acciones permanentes de preservación, cultivo, puesta en valor, difusión y socialización del patrimonio, de los bienes culturales y de las artes de la tradición del Totonacapan en el marco de un proyecto de desarrollo sustentable a través de la cultura.

El parque Takilhsukut hace veinte años era un potrero. Había que disponer de mucha imaginación para poder ver en esas tierras un enorme parque temático sede de la cumbre y también del Kani Tajín, festival que se celebraba en el marco del día del niño y cuya primera edición fue en 2005.

Tantos pasos y tan certeros no pueden ser borrados de la noche a la mañana, pensará usted que me lee. Pero tristemente se equivoca, pues a tan solo dieciséis meses de haber entrado en funciones la nueva administración estatal, el Modelo Tajín ha sido casi enterrado.

El pasado fin de semana se hizo un intento de festival de tres días que fue un completo fracaso.  La Secretaria de Turismo y Cultura, Xóchitl Arbesú Lago, despidió a los cientos de personas que habían puesto el alma y el corazón reiteradas ocasiones en la cumbre y contrató a una empresa de esas que van por el país haciendo ferias de pueblo, para reducir a una fiesta patronal más, este ejemplo mundial de salvaguarda de un pueblo originario.

La mezquindad de los nuevos actores políticos que llegaron con la 4T a Veracruz, exigió al gobernador, la cabeza del genio creador de la Cumbre Tajín y así, Salomón Bazbaz Lapidus fue destituido de su cargo de Director. Fue acusado por lo bajo de malos manejos, sin presentar una sola prueba o denuncia en su contra y junto con él, salieron del proyecto personajes tan valiosos como importantes para la continuidad de este proyecto toral para el estado.

Así agoniza el Modelo Tajín a este instante: esta labor titánica, inmensa, construida por un pueblo de paz en complicidad con buen número de hombres y mujeres enamorados de esta cultura ancestral, que tejieron muy fino con instituciones estatales, nacionales e internacionales, como la UNESCO para llevar a la cultura totonaca por todo lo alto a nivel mundial.

Pero los poderosos de la 4T en Veracruz no tienen idea, no comprenden o acaso no saben reconocer un valor así; mucho menos respetarlo y ni se diga protegerlo para que siga su vuelo.

Por hoy, al Totonacapan le han mutilado. Está herido de muerte. Ojalá que los veracruzanos defiendan este enorme legado, y le ayuden al gobernador Cuitláhuac García Jiménez a quitarle al proyecto esas manos asesinas de encima. Ojalá que pronto volvamos a ver a los hombres pájaro en pleno vuelo.

 

Cualquier comentario para esta columna que extraña a morir a la paloma blanca del totonacapan a: aerodita_constantio@hotmail.es


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