El Túmin, a nueve años de su surgimiento como moneda complementaria

  • Economía solidaria para el desempoderamiento del dinero.
  • El proyecto de economía solidaria que cimbró al Banco de México y al Gobierno Federal.

Édgar Escamilla

Espinal, Ver.- En noviembre de 2010, el Túmin, un proyecto de economía solidaria que se gestó al interior de las aulas de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI) atrajo pronto la mirada de propios y extraños. La difusión de esta estrategia de mercado alternativo en un medio nacional cimbró al Gobierno Federal y al Banco de México, entidad que no tardó en interponer una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), por la cual se integró la averiguación previa AP/PGR/VER/POZ/II/107/2011, la cual, al no existir delito que perseguir, pronto quedó en el olvido.

A nueve años de distancia, el Túmin se encuentra consolidado en catorce entidades federativas y se anticipa la creación de coordinaciones regionales para su regulación, así como la libertad de que éstas puedan imprimir sus propios Túmin.

El vocablo Túmin proviene de la lengua totonaca y está relacionado con el dinero, pero éste a su vez, deriva del Tomin, moneda introducida por los españoles durante la conquista y equivalía a un Real, según se plasma en el libro “Aceptamos Túmin”, editado en 2014 por la Junta de Buen Gobierno con el patrocinio del Conacyt.

Surgió en las aulas de la UVI Totonacapan como un proyecto ciudadano, en el que participaron lo mismo académicos que estudiantes, egresados y personas de la comunidad. Se les informó de la idea de contar con un medio de intercambio comercial propio que privilegiara valores como la confianza y el respeto, la sana convivencia y la ayuda mutua, que permitiera que los productos que estaban echándose a perder porque no había quien los comprara a falta de dinero, no se perdieran y le sirvieran a alguien más.

Pronto el proyecto reunió a setenta personas a quienes se les llamó compañeros desde ese momento y se les entregaron por única ocasión 500 Túmin, sin distinción alguna, en billetes de uno, cinco, diez y veinte Túmin. A la fecha este modelo de economía solidaria ha sido adoptado por grupos sociales en catorce estados de la república y tal ha sido el éxito, que se establecerán por primera vez, las coordinaciones regionales, lo que permitirá que cada agrupación pueda adaptar las reglas básicas a su comunidad y que puedan emitir sus propios billetes.

Juan Castro Soto, promotor comunitario y fundador del proyecto de moneda comunitaria, señala que la economía solidaria se basa en principios como la ayuda mutua convivencia, confianza, autonomía, surgiendo como alternativa a los grandes sistemas económicos implantados en el mundo y que no ha podido satisfacer las necesidades de la población.

De esta forma, el Túmin se inscribe en el movimiento de economía solidaria para implementar un instrumento de intercambio o moneda comunitaria que se utiliza junto con la moneda oficial, como un complemento para la gente, que no le alcanza el dinero corriente, pueda adquirir lo que necesita, pero además permite reactivar la economía local, del pequeño productor o comerciante y evita que el poco circulante se vaya de la comunidad a las empresas trasnacionales.

A la par ha representado un movimiento ideológico, cultural y educativo que incentiva valores, lo que causa más impacto aún que lo económico. Se enseña a las personas a que entre todas pueden apoyarse.

Sin embargo, todo cambia en el momento en que los medios de comunicación centran su atención en el movimiento que se estaba gestando en Espinal, un municipio enclavado en la sierra del Totonacapan, históricamente marginado y que, de momento, contaba con una moneda propia, como lo dijo el conductor del noticiario “Primero Noticias”, Carlos Loret de Mola: “Aguas Hacienda, en Espinal tienen su propia moneda”.

Lo que siguió fue la investigación por parte de la PGR a solicitud del Banco de México, que trataba de criminalizar el movimiento de economía solidaria, integrándose la averiguación previa AP/PGR/VER/POZ/II/107/2011 sin un delito específico que perseguir. Se gestó un acoso en contra de los socios tumistas, interrogatorios por parte de las autoridades  federales pero la denuncia no prosperó jamás.

A cinco años de distancia, una de las socias fundadoras, la maestra Irene Fidencia Castellanos, propietaria de negocio de renta de computadoras “Ciber Castell”, sigue promoviendo y utilizando el Túmin como moneda de cambio. El porcentaje a intercambiar varía, no siempre aplica el 90/10 (90 por ciento en pesos y 10 por ciento en Túmin).

Mayeli Ochoa Martínez, coordinadora del Túmin en la ciudad de Xalapa, comenta que si bien ha resultado difícil la inclusión de la economía solidaria alternativa en la capital del estado, cada vez son más personas las que se están adhiriendo al movimiento, lo que permite el intercambio de productos.

El dios dinero

No cayó del cielo, fue creado por el mismo ser humano, pero hemos llegado a un punto donde nada se mueve si no hay dinero de por medio, inclusive los niños de ahora no pueden hacer un favor sin pedir dinero a cambio, se ha convertido en una situación esclavizante, en la que se pone en juego la supervivencia del ser humano”, sentencia Castro Soto.

La clave de las economías solidarias es precisamente tratar de restarle poder al dinero y que éste sirva para ayudar a la gente, que esté al servicio de las personas y al revés; el Túmin no sirve para generar riqueza, pero permite que la riqueza se mueva entre la comunidad.

Se pretende que no todo esté centrado en el dinero y darle su justa dimensión. “Vivimos en una sociedad capitalista diseñada para que ninguna economía alternativa funcione, se requiere de crear alianzas entre círculos de amigos, una economía solidaria a pequeña escala”, advierte, por lo que es necesario iniciar una reeducación de la población para tratar de incidir en los hábitos de consumo.

Existe ahora la figura del tumista consumidor, aquella persona que no necesita registrarse como socio pero puede pedir Túmin como moneda de cambio en los establecimientos afiliados.


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