De acuerdo con los datos abiertos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), correspondientes al acumulado de enero y febrero de 2026, la incidencia delictiva en México mantiene una alta concentración en un grupo reducido de entidades, donde destacan tanto grandes centros urbanos como estados con dinámicas delictivas complejas.
A nivel nacional, los registros muestran que el Estado de México, Ciudad de México y Guanajuato encabezan la lista de incidencia delictiva en términos absolutos. En este contexto, Veracruz se posiciona en el séptimo lugar nacional, con un total de 12,312 carpetas de investigación en el periodo analizado, lo que lo coloca por encima de entidades como Nuevo León y Chihuahua.
Delitos más frecuentes a nivel nacional
En el agregado nacional, los delitos que concentran el mayor número de casos son:
- Robo (más de 70 mil casos)
- Violencia familiar (más de 38 mil)
- Lesiones (más de 31 mil)
- Otros delitos del fuero común
- Daño a la propiedad
- Amenazas
- Fraude
- Narcomenudeo
Este patrón refleja una predominancia de delitos patrimoniales y de violencia interpersonal, particularmente en el ámbito doméstico.
Veracruz: radiografía delictiva
Al observar el caso específico de Veracruz, la estructura delictiva mantiene una tendencia similar a la nacional, aunque con particularidades relevantes. Los delitos más cometidos en la entidad son:
- Robo: 2,680 casos
- Violencia familiar: 1,526
- Lesiones: 1,282
- Amenazas: 1,005
- Daño a la propiedad: 985
- Narcomenudeo: 726
- Fraude: 564
Además, destacan otros ilícitos como la violencia de género (distinta a la familiar) y el homicidio, que aunque con menor volumen, representan delitos de alto impacto social.
Comparativa
En términos comparativos, Veracruz se ubica en un nivel medio-alto de incidencia, lejos de los máximos nacionales pero dentro del grupo de entidades con mayor carga delictiva. Su volumen es considerablemente menor al del Estado de México, pero cercano al de entidades como Puebla o Baja California.
Un elemento clave es que, al igual que en el resto del país, los delitos de carácter no violento o de impacto cotidiano (robo, violencia familiar, amenazas) dominan la estadística, lo que sugiere que la percepción de inseguridad está fuertemente ligada a experiencias directas de la población.
Los datos provienen de carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías estatales y sistematizadas por el SESNSP, bajo criterios homologados en sus diccionarios de datos. Esto implica que reflejan denuncia efectiva, no necesariamente la totalidad de los delitos ocurridos, debido a la llamada “cifra negra”.


