En una corte federal de Chicago, Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, se declaró culpable de cuatro cargos relacionados con narcotráfico y crimen organizado, incluyendo conspiración para distribuir fentanilo. Como parte del acuerdo alcanzado con las autoridades estadounidenses, se comprometió a colaborar activamente con la Fiscalía y pagar 80 millones de dólares, con la expectativa de reducir su sentencia .
Ovidio fue arrestado el 5 de enero de 2023 en Jesús María, Culiacán, en el marco de la operación militar “Mongoose Azteca”, una acción conjunta de México y EE.UU. que culminó con su traslado al penal federal del Altiplano y su posterior extradición en septiembre de 2023 .
La primera tentativa de su captura ocurrió en octubre de 2019 en un operativo que derivó en violentos enfrentamientos y bloqueos en la ciudad —conocido como el “Culiacanazo”—, cuando el gobierno decidió liberarlo para evitar más víctimas .
Con esta declaración, Ovidio se convierte en el primer miembro de su familia en admitir públicamente su responsabilidad ante una corte estadounidense, y su colaboración podría implicar una traición a la estructura del Cártel de Sinaloa, profundizando las tensiones internas entre facciones como los “Chapitos” y seguidores de Ismael “El Mayo” Zambada .
Este caso representa un hito para la justicia estadounidense en su lucha contra el narcotráfico internacional, especialmente contra el flujo de fentanilo hacia EE.UU., y pone en evidencia las disputas internas del Cártel que configuran el futuro del grupo delincuencial.


