Se busca traductor militar-civil y viceversa

Plana Mayor

En los últimos días ha causado mucho revuelo tanto en el medio militar como en los medios de comunicación la carta abierta que escribió el General en retiro Sergio Aponte Polito, donde llama a la unidad de las Fuerzas Armadas, para defenderlas de quienes a su consideración las debilitan con el interés de desaparecerlas.
Leí la carta con interés, tratando de entender el alcance y significado de la misma, encontré puntos importantes con los cuales simpatizo y otros que simplemente no solo son contradictorios sino también ilógicos, lo que más me llamo la atención es que fue utilizada como una bandera de molestia de las Fuerzas Armadas contra el régimen que nos gobierna, pero que en realidad es sacada de contexto por algunos medios que tratan de enfrentar a los militares con los civiles, principalmente tratando de demostrar que la cúpula militar está en desacuerdo con el Presidente de la Republica.

La realidad es que en nuestro país tenemos mexicanos arrepentidos, políticos arrepentidos, padres que abandonan a sus hijos arrepentidos, así que por lógica también tenemos generales arrepentidos, recordemos que en este país los Generales que han incursionado en política siempre lo habían hecho por el partido hegemónico en el poder que lo fue el PRI (Partido Revolucionario Institucional).

Cómo olvidar al general historiador Luis Garfias Magaña que siempre sirvió a los intereses de partido y fue palero de dichos gobiernos hasta que lo dejaron sin hueso y entonces como todo buen mexicano arrepentido despotrico contra sus amos y se volvió perredista, simplemente porque dejo de ser útil a un régimen caduco que su único interés era el control del poder, en ese momento sí, ya canonizado, se dio cuenta de todo lo que estaba mal y que durante toda su vida y carrera militar defendió, que le dio sustento y el grado que ostenta. De esa misma forma los generales mexicanos son cortos de memoria, se acuerdan solo de lo que está mal cuando ya dejaron de ser útiles al régimen.

En nuestras gloriosas Fuerzas Armadas se nos olvida hablar el mismo idioma, en alguna interacción en una red social un ex militar y un conocido especialista interactuaban, que se debe buscar un traductor que hable idioma “militar” y sepa traducirlo al idioma “civil” y viceversa, el concepto se me hizo interesantísimo, ya que en estos momentos lo más importante es tener una buena relación Cívico-Militar, pero me dejo pensando que dentro de las mismas Fuerzas Armadas existen idiomas distintos: nuestros soldados son de diferentes clases y castas, los generales y almirantes son los amos, pero ahí mismos existen clases, ya que están los tácticos y los diplomados, lo mismo pasa con los jefes, no se diga de los oficiales y la tropa que son la parte fuerte de nuestras Fuerzas Armadas, quienes cargan con el peso de las operaciones y el trabajo de campo que sostiene no solo al Ejercito, Marina y Fuerza Aérea, sino a todo el país.

En esta pirámide de mando donde la tropa es la que sostiene dicha estructura junto con los oficiales, empezamos a ver diferentes idiomas que hacen incomprensible entenderse con los jefes y a su vez imposible entender el idioma de los generales, porque los generales desde su oficina, en el escritorio, hacen los análisis que provienen de las órdenes dadas por los políticos, siendo ese el primer filtro de traducción. El general interpreta “como dios le dio a entender”, a su vez transmite la orden a los jefes y estos a los oficiales, y al último la tropa recibe la interpretación de tres distintos idiomas: civiles a militares, militares a militares, como siempre lo he dicho el papel aguanta todo y es perfecto, pero en la realidad quien sufre las consecuencias es la tropa y el oficial. Los que terminan en la cárcel civil o militar son ellos; cuando las repercusiones son grandes, los jefes deberán pagar el precio y así hasta llegar a los generales, donde de acuerdo a los intereses de los grupos o el interés y conveniencia de DN1, sacrificarán a un General por el interés superior del gremio.

Cuando entendemos que dentro del mismo seno de las Fuerzas Armadas se hablan distintos idiomas, hay distintos tratos y canonjías, lo cual suena lógico, ya que dependiendo el esfuerzo personal el éxito de ascensos llega como premio, pero cuando vemos que los comandantes se han olvidado de proteger a sus tropas por salvar el hueso, por proteger sus privilegios, es cuando nos damos cuenta de la brecha y rompimiento que se ha dado en nuestras Fuerzas Armadas.

Los que llevan una carrera militar de muchos años, saben que los sueldos en el Ejército, Marina y Fuerza Aérea, eran raquíticos, que no fue hasta el sexenio del General Galván Galván que en realidad los sueldos subieron, todos los años, se dieron beneficio, becas, préstamos, pero que el precio que se tuvo que pagar fue muy elevado, ya que al día de hoy se siguen llevando procesos a cientos de soldados en tribunales militares y civiles por las fallas en la estrategia de seguridad en la famosa guerra contra el narcotráfico.

En el siguiente sexenio vimos como la ideología del General Secretario fue continuar con la estrategia fallida, pero quitando privilegios y beneficios; se abandonó al personal militar por cuidar la imagen de la institución, se duplicó el trabajo y se acabaron los aumentos, se vió al personal no como personas o seres humanos y se convirtieron solo en una matrícula más, se trató de depurar a la institución y llevarla al siglo XXI, con el falaz argumento de modernizar a las Fuerzas Armadas, fallando nuevamente a los principios éticos y doctrinales que forjaron la institución.

El llamado es a los generales y almirantes que en este momento ostentan el mando, que analicen y piensen cuál es el legado que piensan dejar en su institución y de su nombre.

Los tiempos son oscuros, los enemigos del régimen actual saben que la Fuerzas Armadas son el apoyo principal del Presidente de la República, por lo mismo son las primeras que serán cuestionadas y atacadas, que no se olviden de sus tropas y oficiales, que son los que llevan a cabo las operaciones, el trabajo de campo, el peligroso, que se apoyen en sus jefes y que concienticen a los generales y almirantes, de que las tropas necesitan apoyo, equipo, buen trato y sentirse valorados; que se acuerden que lo más importante para el personal es cumplir con la misión encomendada para poder regresar a su casa con sus familias, a las cuales puedan mantener con su sueldo, el cual debe ser justo a los riesgos de su trabajo, que debemos economizar y ser austeros en muchas cosas pero no con el personal, en la calidad humana, con el ser humano, con el compañero, no olvidando su tiempo en filas cuando ellos mismos lo vivieron y sufrieron, que no pierdan la empatía con sus tropas, que recuerden lo que es el espíritu de cuerpo y no defiendan un hueso, que se acuerden que antes que generales o almirantes su anhelo fue ser un buen SOLDADO.

Durante años he tratado de defender al gremio donde me crié, me forme y del cual he formado parte por vivir en él, soy consciente de los precios que he tenido que pagar y seguiré pagando por expresar mis ideas y no callarme de las injusticias, ya que como lo prometí a mi padre, diré lo que tenga que decir, le moleste a quien le moleste, por defender a un hermano del gremio aun a costa de lo que venga, porque los valientes son aquellos que hablan cuando los cobardes se quedan callados.

Lic. César M. Gutiérrez Priego.

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