Un día como hoy, pero de 1999 – Parte 2

Icónica imagen de la tragedia, captada por Miguel Rivera

Memorias de un fotoreportero

Por Maurilio Lozano

Día martes 5 de octubre: todo los fotógrafos nos reunimos porque nos fuimos a las plazas, Miguelito se fue con Armando Arrieta, yo con Gabriel Hernández, Alpírez y Navarro se fueron a Álamo, Alfredo y Tolentino a Espinal, y así cada quien a sus respectivas plazas.

El agua no bajaba y la gente empezaba a realizar compras de pánico; había filas para comprar tortillas, pan, agua, y mucha gente estaba en los albergues, como el gimnasio municipal, escuelas, iglesias… había niños que pedían de comer, mientras el Ejército implementó el Plan DNIII, llevaban una cocina para atender principalmente a los damnificados.

El río Cazones no bajaba y claro, todos corrían. Yo me acerqué que hasta donde actualmente esta una farmacia por la calle Brasil, frente a fabricas de Francia; llegué hasta donde esta la agencia Chevrolet.

Después seguí hasta donde estaba la Corona mientras la lluvia no dejaba de caer. La gente gritaba, había muchos mirones, todo esta inundado. Las empleadas de Fábricas de Francia las estaban sacando en un trascavo y llegué hasta donde esta hoy el Maracaná, en esa calle el agua había llegado hasta la barda del viejo hospital civil.

Al llegar estaban sacando a familias del fondo de la colonia Morelos, al acercarme vi que estaba el chofer Jaime y otros empleados de La Opinión sacando a familias en una lacha y el que conducía la embarcación era Bryan Buis Gibb, hijo de doña Silvia Gibb.

En eso me vio Bryan y me dijo toma las fotos, pero cuidando que él no saliera, así que me subí a la lancha y llegamos hasta el puentecito que esta al fondo de la calle, ahí empezaron a subir a una familia que estaba en la azotea. Había mucha gente allá en la azotea, recuerdo que subieron como a 19 personas; yo estaba bien nervioso porque la lancha se movía muy feo.

En eso llegamos hasta el lugar seguro y me baje de la lancha y Bryan, recuerdo bien que me preguntó a dónde iba, que debía seguir tomando fotos, pero le respondí que solo estaba estorbando. Me dirigí a la oficina, ya eran casi las tres de la tarde, así que decidí ir a comer.

Continuará…

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